Una
de las tradiciones que más arraigo tienen en Peralta, desde finales
del siglo XVII, es la Romería de San Pedro que se realiza al
amanecer desde la villa de Peralta hasta la Ermita de San Pedro que
está situada en un cabezo junto al poblado de Arlas.
La
Cofradía de San Pedro pasó sus horas bajas hace más
de medio siglo, cobrando vitalidad en 1985, gracias al empuje dado por
una cuadrilla de cofrades de Peralta, hasta llegar a inscribir doscientos
nuevos cofrades.
Hay
que advertir que sólo puede ser cofrade en la actualidad los hombres casados
por la Iglesia, vecinos de Peralta. El número de cofrades sobrepasa
en la actualidad, los ciento cincuenta.
Las
celebraciones tienen lugar el 29 de junio y el sábado y el domingo
posteriores. Cada año se nombra Alcalde de la Cofradía. La
víspera, después de engalanar los balcones de la casa del alcalde con reposteros blancos con
la imagen del santo,
y una vez colocado el pendón rojo de San Pedro, con el volteo de
las campanas de la Iglesia y del Campanar, se dispara el cohete anunciador
de la fiesta. Allí acuden los familiares, los alcaldes saliente
y entrante, y los vecinos, e invitados, a un aperitivo preparado por el
nuevo Alcalde, donde recibe la enhorabuena de los asistentes.
A
las seis menos cuarto y de nuevo con el volteo de las campanas, se juntan
la mayoría de los cofrades en la casa del alcalde para acompañarle a las vísperas en honor del Santo. Un coche con megafonía
interpretando diversas marchas, precede al pendón de la cofradía
llevado por un hijo del alcalde, siendo saludado y recibiendo la
enhorabuena por los vecinos del pueblo que esperan a la comitiva en las
aceras. El Párroco de la localidad sale a la escalinata de la puerta
principal de la Iglesia para recibir a los cofrades, ofreciendo el hisopo
con agua bendita. Ante los acordes del órgano, se van sentando
los cofrades recibiendo la bienvenida del párroco. Una vez entonadas
las letanías en honor al Santo San Pedro, y después de una
breve semblanza hecha por el párroco, el cofrade secretario lee
las cuentas de la cofradía.
Después
se vuelve de nuevo a la casa del alcalde, donde, como manda la tradición
se ofrece a los cofrades, dos tomates frescos maduros, un panecillo donado
por el panadero Koske, sal, guindillas y un trozo de queso, todo ello
regado con vino tinto fresco.
Todos los alcaldes tienen que ofrecer este refrigerio, sin sobrepasarse,
recibiendo una ayuda de unos 400 euros por parte de la Cofradía.
Como cada alcalde se esmeraba en dar mejor merienda que el anterior, se
determinó el que se siguiera la tradición y solamente se
podía dar la merienda apuntada, a fin de que todos los alcaldes,
aunque tuvieran menos poder adquisitivo, pudieran hacer frente a los gastos
ocasionados. Algunos de los cofrades se arrancan con alguna jota amenizando
entre trago y trago esta merienda tan singular.
Al
día siguiente, el domingo, al rayar el alba, los auroros de la
localidad, entonan la aurora dedicada al santo, acompañados de
guitarras y acordeón.
A las siete de la mañana lanzamiento de cohetes, anunciando el
inicio de la romería. A las ocho sale el santo en procesión
desde la iglesia parroquial, llevado por la mujer y familiares femeninos
del alcalde, precedido del pendón de San Pedro portado por el hijo
del alcalde montado en un caballo blanco. La gente de la población
acude en romería hasta la iglesia de San Pedro situada en Arlas,
recorriendo unos cinco kilómetros aproximadamente. Se disponen
unos bancos en el exterior de la ermita al hacerse pequeño su interior
para ser ocupados por el numeroso grupo de vecinos que se da cita en la
ermita, recibiendo al santo entre cánticos y alborozo popular.
La
ermita actual de San Pedro es de construcción un tanto moderna
ya que lleva edificada alrededor de una veintena de años. Se suele
repicar la campana media hora antes de la llegada del santo. Una vez oficiada
la misa en honor de San Pedro, que incluye la actuación del coro
parroquial, tiene lugar la toma de chocolate para todos los asistentes
ofrecido por la cofradía.
Después,
por cuadrillas, se suelen distribuir parte de los asistentes para el
tradicional almuerzo, a base de costillas de cordero, panceta y chistorra,
regado todo ello con buen vino de la zona. El alcalde de la cofradía
ofrece a los familiares, en un local debajo de su casa, el tradicional
almuerzo a base de patatas y demás viandas.
A
las doce de mediodía, la comitiva está preparada al otro
lado del puente. Normalmente se contrata una decena de caballos para
los cofrades que lo desean, yendo ataviados con la tradicional pañoleta
amarilla con la efigie de San Pedro y un ramo de flores en la mano izquierda.
Primeramente desfila el hijo del alcalde portando el pendón de
la cofradía. Después van los caballistas y a continuación,
coches antiguos, calesas de caballos, y vehículos engalanados,
acompañados de la música que a través de los altavoces,
anuncia el paso de la comitiva. Desfilan por la Calle Mayor Vieja, Calle
Mayor Nueva, Calle Irurzun hasta llegar a las "Baratas" para
dar la vuelta por la carretera real llegar a la casa del Alcalde.
Los
vecinos de Peralta se echan a la calle para presenciar tan singular desfile.
Una vez llegados a casa del Alcalde de la Cofradía, cada asistente
al desfile, hace una breve parada para tomar un refrigerio consistente
en un trago de vino tinto servido en la jarra de la cofradía y
un puro. Con este acto, se termina la fiesta tradicional, aunque el Alcalde
ofrece una comida a los familiares y amigos.
Realizado por Iñigo Gil Azparren, con la colaboración de
Máximo Gil Azparren y Jaime Sanchez Osés (documentación),
Miguel Ángel Irigaray (fotografías), Javier Falcón
Jiménez (Alcalde del año 2007).